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Publicado en: La Tercera

Hacía mucho tiempo que Héctor Noguera no enfrentaba sus propios nervios, ni siquiera en los instantes previos a un debut, o cuando le ha tocado desfilar sobre una alfombra roja. Pero ayer, pasada la una de la tarde, los mismos lo tenían dando vueltas alrededor de sí mismo, dentro de una sala de reuniones en las alturas de Peñalolén, en Teatro Camino, la sala que fundó en 1990.

Días antes, al reconocido actor de 78 años le habían contado que a esa misma hora se anunciaría el ganador del Premio Nacional de Artes de la Representación, el máximo galardón otorgado por el Estado a las artes escénicas, y al que ya había postulado varias veces antes. “No recuerdo cuántas, pero fueron muchas en verdad, aunque al parecer no era mi momento”, dice el también Decano de la Facultad de Artes de la Universidad Mayor.

A la misma hora, en las oficinas del Mineduc, en plena Alameda, la tardía llegada de uno de los cinco jurados lo retrasó todo. En una oficina del séptimo piso, hasta donde llegaron la ministra de Educación, Adriana del Piano; el rector de la Universidad de Chile, Ennio Vivaldi; el de la Católica de la Santísima Concepción, Juan Cancino; Ramón López, representante de la Academia Chilena de Bellas Artes, y el último galardonado, en 2013, el dramaturgo Egon Wolff, la lista de nueve candidatos postulados -además de la actriz Carmen Barros, nominada durante la misma deliberación-, parecía estrecharse.

Recién a las 14.30, cuando los funcionarios del ministerio ya habían retornado de su hora de almuerzo y aún no había pronunciamientos, su nombre se impuso entre los demás. “Lo gané”, escribió Noguera en su celular. “Lo gané”. “Sabía que tenía posibilidades, por algo postulé, pero la llamada de la ministra fue una sorpresa muy grata de todas formas”, dijo el actor a bordo de un taxi, rumbo al Mineduc.

Apenas había tenido tiempo de llamar a Claudia Berger, su mujer, y a sus hijos, pero debía asistir al anuncio oficial: “La decisión puso atención a su permanente espíritu de creatividad y renovación durante su trayectoria, y por su compromiso en la promoción, difusión y perfeccionamiento de la actividad escénica nacional”, se lee en el acta firmada por los cinco votantes y que lo hizo ganador de $18 millones de una vez, una pensión vitalicia mensual de 20 UTM (880 mil pesos, aproximadamente) y un diploma. Con su triunfo, Nissim Sharim, Violeta Vidaurre, Marco Antonio de la Parra, Sergio Zapata, Alejandro Sieveking y el cineasta Miguel Littin, entre otros reconocidos nombres, fueron desplazados.

Según Ramón López, la elección de Noguera “es un homenaje a una larga trayectoria y toda una vida dedicada al teatro. También un reconocimiento a todas las posibilidades que un actor tiene para expresarse: ha dirigido, actuado y formado a jóvenes”, comenta. Wolff, por su parte, agrega que Noguera “ha mostrado una versatilidad pocas veces vista en un actor. No solo encumbró su nombre como un talentosísimo actor de teatro, sino también de cine y televisión”.

Hijo de Héctor Noguera Prieto y Yolanda Illanes, nació el 8 de julio de 1937 en Santiago y estudió en el Colegio San Ignacio. Aunque de niño era muy retraído, sus pasos lo llevaron a hacer a un lado la arquitectura para estudiar actuación en la Universidad Católica. Su debut lo hizo en las fotonovelas Ecran y Cine amor en los 60, pero el gran salto lo dio en 1967, cuando interpretó a un bondadoso sacerdote en El chacal de Nahueltoro, de Miguel Littin. Desde entonces, ha formado parte de reputadas compañías, como el Ictus, el Teatro de Comediantes, y Teatro Q.

Ha actuado en más de 160 obras, entre ellas El jardín de los cerezos, El rey Lear y La vida es sueño, y en paralelo, se ha dedicado a la docencia. Desde 1991, es miembro de la Academia Chilena de Bellas Artes, donde ocupa el sillón nº 26. Padre de un clan teatral, integrado por sus hijos Amparo, Piedad, Emilia y Diego, el ganador del Premio a Mejor Actor en el Festival de Biarritz y La Habana por su papel en Mr. Kaplan, la cinta del uruguayo Alvaro Brechner, ensaya para Cordillera, la obra que debuta en octubre en el Teatro U. Mayor y donde encarnará a Miguel Krassnoff, y prepara una reescritura en verso popular de Sueño de una noche de verano, de Shakespeare, junto a Daniel Muñoz, que estrenará en el Festival Santiago a Mil.

“Me honra saber que se ha premiado mi trabajo, trayectoria y labor docente”, dice. “Nunca creí llegar a formar parte de la lista de hombres y mujeres que contribuyeron a la cultura del país, pero aquí estoy, sorprendido y emocionado. Tomo esto como un impulso a seguir, pues no me imagino en otra cosa. A esto dediqué mi vida, y lo seguiré haciendo hasta cuando ya no pueda hacerlo más”.