Publicado por & archivado en Historias de Chilenos.

Publicado en Pousta entrevista de Palo Valencia

De un clima templado a inviernos congelados. De las murallas a la tela. Izak one, el pseudónimo artístico del chileno Izak Mora, hace cinco años que dejó el mar y la playa para radicarse en el país báltico. Se fue por amor y tuvo que seguir el trabajo que hacía en Chile, principalmente graffiti y muralismo, en el otro extremo del mundo. Actualmente, Izak one logró montar una exposición de 10 cuadros suyos, titulada “Musada”, inspirados en el centenario del nacimiento de la República de Estonia y que recorren la historia del país desde la Segunda Guerra Mundial, la “rusificación” que los hizo parte de la URSS y su posterior independencia en los 90, entre otros hitos.

Conversamos con Izak one sobre su muestra y su trabajo tan lejos de casa.

¿Qué ha sido lo más gratificante de hacer arte lejos de Chile, como migrante? ¿Y lo más difícil?

Lo más gratificante ha sido que la gente reconozca mi trabajo y poder de cierta manera representar a Chile estando a varios miles de kilómetros. Es como poner a Chile en el mapa para las personas que quizás nunca han oído de nuestro país. Y lo mas dificíl me parece que fue haber empezado desde cero cuando llegué aquí. Dejar la zona de confort es sin duda un paso importante que no muchos están dispuesto a dar.

¿Desde dónde surgen  los distintos cuadros de la expo “Musada”?

Luego de 1 a 2 meses investigando en libros y documentales decidí mezclar lo que dice la historia oficial y las distintas opiniones reales de los estonios. Hice muchas entrevistas con ellos para formarme una idea mucho más cercana al pensamiento social y de experiencias personales. Por lo tanto, diría que un 90% la inspiración provino de su gente.

Tu obra ha tenido gran recibimiento en Estonia. ¿Cómo lograste captar la historia de un país que no fue en el que creciste?

Creo que me ayudó bastante el tiempo que ya llevo viviendo aquí, que son 5 años. Poco a poco tu subconsciente se va llenando de la historia que ellos tuvieron. Creo que todo va influyendo en la mente de un pintor: las visitas a museos, películas, el comportamiento social, etc. Además, el street art me ha ayudado bastante a sintetizar todas las ideas, ya que el soporte de la calle, en mi caso, lo utilizo para realizar mi trabajo de forma figurativa y directa con lo que quiero expresar, que el transeúnte contemple y deduzca la pieza de manera rápida. Muchas veces en la calle aprecias las piezas desde un transporte publico, privado, caminando, andando en bicicleta etc, por eso me enfoco en llegar a las personas de manera eficaz. Con esto ha habido una simplificación en mis piezas, pero sin descuidar el mensaje potente que llevan intrínsecamente.

¿Cuál es la diferencia para ti en plasmar tu obra en telas vs en grandes murallas?

Para mi existe mucha diferencia, son casi dos mundos aparte. Lo especial de trabajar en las murallas es que hay una interacción permanente con el público, los vecinos, el transeúnte en general: ellos ven la construcción de la pieza con el pasar de los días, existe un diálogo con ellos. Muchas personas se acercan y conversan un rato. Esta interacción es muy importante para mí; es como que te refrescas de energías y puedes continuar pintando por muchas más horas. En la calle hay una puesta en escena de tus capacidades físicas casi al límite, ya que generalmente las piezas no duran mas de 7-10 días, pero la construcción de una pieza en la calle es bastante rápida en general.

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